Yo miraba los diarios, cuando estaba recorriendo Turquía, Qatar, Kuwait con nuestros empresarios para generar más oportunidades de trabajo, para generar mayores exportaciones, discusiones acerca de la imputabilidad de los menores, que si 14, que si 16... Yo quiero decirles algo: hace un año el Parlamento argentino sancionó una reducción de la mayoría de edad. Hasta hace muy poco tiempo nuestros jóvenes solamente alcanzaban la mayoría de edad a los 21 años, hoy la alcanzan a los 18 años, lo que significa que están en condiciones, como cualquier ciudadano no solamente como estaban antes de poder votar o de manejar un auto, sino de realizar actos de administración, contratar, comerciar, viajar, etc., etc.
Yo creo que ponernos a discutir realmente sobre si 14 ó 16 como si fuera esto una política de seguridad; ya tiene media sanción - por parte del Senado - la reducción a 14 años, que en definitiva lo que es un derecho penal juvenil diferente para darle un marco de protección también, pero también de adecuación a los tiempos que corren. Por eso digo que discutir esto, que si 14 ó 16 es desviar verdaderamente el problema. Esto lo va a resolver el Parlamento: será 14, será 16, de acuerdo con los votos, pero lo importante es que sepamos que esto de la edad no es una política de seguridad. Es en todo caso un instrumento, una adecuación de los tiempos porque también es cierto que los jóvenes de 18 años no son hoy los jóvenes que éramos nosotros a los 18 años; ni tampoco los de 14 ayer son los que son hoy con 14. Pero siempre digo que la verdadera política de seguridad pasa por la seguridad objetiva de tener, por ejemplo, buenas instituciones policiales, buenos jueces y también por estas políticas indirectas, como las que tenemos hoy con esta Universidad. (APLAUSOS).
Por eso no perdamos el tiempo en discusiones que se va a adecuar bien, inclusive con diferentes opiniones dentro de nuestro propio partido, que las hay, pero sinceramente si hemos hecho una reducción de 21 a 18 años para adquirir la mayoría de edad, hacer una reducción de 16 a 14 parece lógico y mantener la unidad de criterios, sin desgarrarse las vestiduras, pero también sabiendo y no engañando a nadie de que esto sea una solución, ni tampoco creyendo que podemos tener un régimen penal similar para jóvenes de 14, 15, 16 años que para los adultos. Esto tiene que ser en el marco de un derecho penal juvenil, como se ha dado la media sanción en el Senado, que permite también reeducar, re-socializar, reincorporar e incluir. (APLAUSOS).
(...)
Evidentemente, que el tema de la edad no es una solución de los problemas, lo marcan dos cosas: hay países hermanos como Brasil que tienen la edad de imputabilidad en 12 años y de tasa de homicidios tiene 32 por cada 100 mil habitantes y nosotros la tenemos en 16 y tenemos una tasa de 6 homicidios por cada 100 mil habitantes, lo que quiere decir que este no es el problema.
Reitero: yo creo que están las políticas directas de seguridad con buenos policías, no policía buena, no, buena policía, policía que no tranza con los delincuentes, policía que no tiene zonas liberadas, jueces también que cuando esa buena policía aprende a un delincuente, no lo larga a los 15 minutos por la otra puerta creando una sensación de impunidad y de inseguridad en toda la sociedad.
Estas son las medidas directas de seguridad y después tenemos las otras, las que estamos protagonizando hoy aquí, permitir que jóvenes varelenses y de otras localidades hermanas, de Berazategui, de todo lo que rodea su zona de influencia, como este magnífico hospital que hemos hecho, vengan aquí a tener también una ocupación y, fundamentalmente, una preparación e instrucción de carácter universitario que los habilite para competir cada vez mejor en el mercado de trabajo.
Esta es una verdadera política indirecta de seguridad, como lo es la Asignación Universal, como es el haber generado más de 5 millones de puestos de trabajo, como es tener parque industrial en Florencio Varela, que antes era una ciudad dormitorio, como tener también parque industrial en Berazategui, como haber generado tantos puestos de trabajo y, fundamentalmente, haber generado un modelo de país en el que hoy podemos decir con la gente veraneando, con la gente disfrutando lo que hemos logrado los argentinos.
Porque este no es el logro de un gobierno ni de un sector, es de todos nosotros. Esto es para nuestros hijos, para nuestros nietos, para que vivamos en una sociedad mejor, sin tantos enfrentamientos, sin tantas diferencias, con mucha inclusión social.
Yo siempre digo que todo debe apuntar siempre a incluir a la gente; cuánto más gente se incluya, cuánto más gente se sienta que la contemplan, que les interesa su problema, que les interesa lo que les pasa, menos problemas va a tener esa sociedad, porque hace a la condición humana.
(...)
Algún día, no demasiado lejano, vamos a tener que abordar el problema de las autopartes y también de cierta cosita media de doble moral de la sociedad. Porque no se puede quejar uno de los robos de autos y después ir a comprar una goma que todos sabemos que nos cobran un cuarto porque ha sido robada por alguien.
Este tema vamos a tener que abordarlo seriamente, no solamente desde la represión o la prevención a través de estos operativos de la policía, sino también a través de legislación clara y concreta sobre penalidades sobre este tipo de actividades porque creo que todo esto es lo que nos debe llevar a los argentinos a encarar, no con facilismo, sino con eficiencia y eficacia los problemas que hoy tenemos.
Cristina Ferández de Kirchner
Yo preferiría que me penen, que me apliquen un régimen penal. Eso les daría más garantías a los pibes. Ahora, los pibes no tienen garantías procesales. En vez de aplicar un lenguaje piadoso, hay que aumentar las garantías del debido proceso. Esto en el sentido del debido proceso y no en el de las penas, que deben ser diferentes a las de los adultos. (...) Si yo le aplico a un chico una medida educativa o de otro tipo, sin que eso signifique ir a prisión, de todos modos es una sanción. Y si se le aplica una pena, que esté probada, que se lo someta a juicio y que se le dé la posibilidad de defensa. (...) Es lo mismo que cuando se habla de la pena de muerte, porque siempre termina siendo una forma de manipular con el miedo. Los chicos que cometen delitos no están en libertad, como muchos creen. Muchas veces son privados de su libertad sin que se haya probado si cometieron realmente el delito por el que se los acusa. Entre los pibes, hay formalmente muchas más víctimas que victimarios.
Raúl Zaffaroni